Etimología

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La etimología. ¿Sirve de algo? ¿Es interesante? Estoy personalmente de acuerdo con Jorge Luis Borges: no y sí, respectivamente. Cito: “Dadas tales transformaciones del sentido primitivo de las palabras … de nada o de muy poco nos servirá para la aclaración de un concepto el origen de una palabra.”

Escasas disciplinas habrá de mayor interés que la etimología; ello se debe a las imprevisibles transformaciones del sentido primitivo de las palabras, a lo largo del tiempo. Dadas tales transformaciones del sentido primitivo de las palabras, que pueden lindar con lo paradójico, de nada o de muy poco nos servirá para la aclaración de un concepto el origen de una palabra. Saber que cálculo, en latín, quiere decir piedrita y que los pitagóricos las usaron antes de la invención de los números, no nos permite dominar los arcanos del álgebra; saber que hipócrita era actor, y persona, máscara, no es un instrumento valioso para el estudio de la ética. Parejamente, para fijar lo que hoy entendemos por clásico, es inútil que este adjetivo descienda del latín classis, flota, que luego tomaría el sentido de orden.

Jorge Luis Borges, “Sobre los clásicos”, Otras inquisiciones, en Obras completas
II, Barcelona, Emecé, 1989, 150)

Los implacables detractores de la etimología razonan que el origen de las palabras no enseña lo que éstas significan ahora; los defensores pueden replicar que enseña, siempre, lo que éstas ahora no significan. Enseña, verbigracia, que los pontífices no son constructores de puentes, que las miniaturas no están pintadas al minio; que la materia del cristal no es el hielo; que el leopardo no es un mestizo de pantera y de león; que un candidato puede no haber sido blanqueado; que los sarcófagos no son lo contrario de los vegetarianos; que los aligatores no son lagartos; que las rúbricas no son rojas como el rubor; que el descubridor de América no es Amerigo Vespucci y que los germanófilos no son devotos de Alemania.

Jorge Luis Borges: “Definición del germanófilo,” en El Hogar, diciembre 13, 1940, p. 3. También en Emir Rodríguez Monegal: Borgès par lui même (Paris, Du Seuil, 1970), pp 130-133.

Otro buen ejemplo, de wikipedia:

The word “viscosity” derives from the Latin word “viscum” for mistletoe. A viscous glue was made from mistletoe berries and used for lime-twigs to catch birds.

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